Acabo de comprar mi entrada para Manowar por Ticketek al exorbitante precio de $220 mas comisión de servicio (que implica que una flaca con cara de orto toque "imprimir" y me alcance una lapicera para firmar el voucher de la tarjeta).
Yo entiendo que estamos en época de inflación, que el dólar está por las nubes y que la mar en coche, pero me parece que se fueron al diablo. Lo pagué porque hace 5 años que quiero ver a ésta banda en vivo y si me hubieran cobrado más seguramente lo habría pagado de todas formas, lo cual creo que es una de las causas del problema, que siempre hay un fanático medio gil para pagar lo que se pida.
Ahora, haciendo la cuenta a las apuradas me da que $220 son algo así como U$S60... en general los recitales venían costando casi lo mismo que un recital en USA! Nadie en el "gran país del norte" pagaría esa plata por un recital comunacho de una banda mediana... qué pasó entonces? Vino al país AC/DC, claramente. AC/DC vino a la Argentina y trajo un show de la concha de la lora y lo cobró al precio que corresponde, lo cual está perfecto. Peeeero algún productor pensó "epa, a éstos giles les traés una banda de afuera y pagan cualquier cosa" y acá estamos, pagando 200p por cualquier banda que traigan de algún lugar más lejano que Uruguay.
Qué banda nos da la pauta de que estamos ante la avivada de algun empresario y no frente a un costo justificado de los shows? Megadeth, señores. Megadeth es una banda que está viniendo, afortunadamente, casi todos los años por éstas costas dado el increible feeling que pegaron con el público local, y cualquiera que los haya ido a ver (o que haya visto el sublime DVD "That one night" al menos) sabe de qué estoy hablando. El año pasado fui a ver a Megadeth al Luna Park por $90, y la pasé de puta madre... alguien me puede explicar por qué ahora están cobrando casi 250 la entrada de campo?! OK, en éste país de mierda todo sube constantemente de precio y el Indec es un chiste de mal gusto, pero un aumento del 150% en un año gracias a Jebús no tuvimos!
Y no fue el único caso... en el mismo año (o casi, no recuerdo bien) pude ver a Megadeth, Iron Maiden y Judas Priest todos a 90 pesos Argentinos... y en lo que va de éste año no recuerdo haber escuchado de un solo recital abajo de 180, es decir el doble. Una guasada total.
Pero la incoherencia no termina ahí, no señores! resulta que desde que cerró el estadio Pepsi Music (Obras para los amigos) no hay una banda que la pegue en el lugar elegido para tocar, descontando al citado Luna Park. No hay estadios para bandas "medianas"! o tocás para 700 personas en Speed King, o tocás para 20000 en Ferro. Y acá vuelvo a caer en el caso de Manowar que siendo una banda que en 1996 llenó un estadio Obras, éste año vienen a tocar a El Teatro de Flores, donde si entran 1000 personas es mucho... Nadie se da cuenta de ésto a la hora de traer una banda?
Los que más sufrimos éste problema somos, como siempre, los giles que seguimos la banda. Con Manowar y Megadeth viniendo en el mismo mes, tuve que optar por una de las dos ya que el gasto conjunto era de $500... que resulta ser 1/3 de la canasta básica oficial más o menos :P y tuve que postergar al Colo para otra ocasión... y ésta situación no parece que vaya a cambiar ya que las bandas siguen tocando a estadio lleno.
Resumen, una mierda ésto. Si por lo menos la plata fuera para la banda vaya y pase, pero la situación apesta a avivada criolla y los que se llenan los bolsillos no son lso músicos que nos gustan sino el boludo local que pone el gancho y cuenta los billetes.
La incoherencia de los recitales
Carpetas: Recitales
Rata Blanca 16/10/09
Rata Blanca - El último ataque
Fui a ver a la gran Rata el viernes pasado, por cuarta vez en mi vida (Monsters of Rock con Judas, fecha en el microestadio de Racing y una vuelta que tocaron gratis en parque Chacabuco). Fui sin demasiadas ganas ya que no vengo escuchando mucho de su música últimamente y el último disco lo escuche un par de veces y no me gustó nada de nada.
Sin embargo hice muy bien en ir igual porque a decir verdad me llevé una muy grata sorpresa! La banda estuvo increible, con un sonido digno de una banda internacional de las grandes. De hecho tocaron en el Luna Park, donde el año pasado vi a Judas Priest y a Megadeth, y no tienen nada que envidiarles... lo malo de todo ésto es que el precio también estaba a la altura de una banda internacional. 90 pesitos salió la entrada, que a mi criterio se justifica con el despliegue de cámaras, pirotecnia y sonido que hubo, pero más de uno opinó que se fueron al joraca.
Ya que digo pirotecnia, comento que mecharon en algunos temas llamaradas del frente del escenario y al fondo cerca de la batería. No estoy para nada de acuerdo con éstas cosas ya que me resultan un peligro... como bien entendió Giardino quién casi se caga prendiendo fuego al final del show.
Más allá del precio y del percance de último momento (no parecía haberse lastimado mucho, más que nada parecía dolerle el orgullo...) fue un espectáculo impecable por donde se lo mire, del cual vale destacar su duración: 3 horas y cuarto no es algo que logre cualquier banda. Si señores, más de tres horas de show sin descanso más allá de los interminables solos de guitarra... que ésta vez y para sorpresa de varios vinieron acompañados de un solo de teclado (grande Bistolfi!) y uno de batería, bastante largos ambos. El solo de bajo del Negro Sánchez todavía nos lo deben... afortunadamente :P.
El set list incluyó casi la totalidad del útimo disco, "El Reino Olvidado" cosa que, aunque esperada, no fue de mi agrado. De todas formas con tres horas de recital pasó bastante desapercibido y dejó lugar a clásicos como Chico Callejero, La canción del guerrero, Lluvia púrpura, Solo para amarte y otros tantos que hicieron las delicias de los seguidores más viejos. Extrañamente no hubo ningún tema de "La llave de la puerta secreta" y solo dos de "El camino del fuego" generando un bache medio extraño entre los inicios de la banda y el último disco.
En resumen, una banda que dan ganas de ir a ver, que brindan shows de altísima calidad y cuyo público se presta para el buen pogo, pero con el compañerismo típico del género.
Carpetas: Recitales